El Chef Perro

Collar de púas

Carta abierta al visitante incauto

Querido visitante incauto:

Si llegaste hasta aquí buscando otra lista de “los 10 lugares más instagrameables de Bogotá”, te equivocaste de puerta. Aquí no hay fotos bonitas pagadas, ni platos gratis a cambio de estrellas, ni reseñas escritas para quedar bien.

Esto es El Chef Perro. Un perro sin dueño, sin correa y sin pauta.

Quién es el perro

Pasé años detrás de una estufa. Sé lo que cuesta un fondo bien hecho, cuánto se demora una masa y qué pasa cuando alguien se ahorra un paso.

Un día colgué el delantal y me senté del otro lado de la mesa. Ahí me di cuenta del desastre: salsas de sobre servidas como si fueran de la casa, carnes recalentadas, platos de $80.000 que no valen ni la mitad y domicilios que llegan hechos una sopa.

Nadie lo dice porque a los críticos los invitan y a los influencers les pagan. A mí no me conocen.

Un espíritu libre

Nadie me invita, nadie me paga por hablar bien y nadie sabe que llegué. Pido como cualquiera, pago de mi bolsillo y escribo lo que pienso. Si me encanta, lo digo con todas las letras. Si me decepciona, también. No le debo nada a ningún restaurante, y esa es toda la gracia.

No vengo a destruir a nadie. Vengo a decir lo que veo en el plato, con la honestidad que casi nadie se atreve a tener en público.

¿Por qué hay que pagar?

Porque esto no es la opinión de un foodie ocasional. Es el criterio de alguien que conoce la cocina por dentro: que sabe cuándo una salsa es de la casa y cuándo es de sobre, y qué pasa en la cocina cuando nadie está mirando.

Una opinión profesional cuesta. Si fuera gratis, alguien más la estaría pagando. Y el que paga, manda. Con la suscripción, el único que manda eres tú.

Además, cada suscripción se convierte en más mesas, más domicilios y más cuentas. Tú pones el apetito; yo pongo el estómago y el criterio.

Cómo muerde el perro

  • Elegante: manteles, cartas largas y cuentas que duelen. ¿Vale lo que cobran?
  • Urbano: calle, barrio y mesa sencilla. Donde no hay excusas.
  • A domicilio: lo que llega a la puerta, tal cual llega.

Mínimo tres lugares nuevos cada mes, uno de cada tipo. Cada uno sale con su nota de 1 a 5 huesos. Cinco huesos casi nadie. Uno, más de los que crees.

Sin pauta. Sin canje. Sin filtro.

Si todavía estás aquí, ya eres menos incauto que cuando llegaste.

— El Chef Perro